


¿Hay algo más bonito que ver a un bebé durmiendo y, sobre todo, si es tu propio hijo? Pues para algunas personas si debe haberlo puesto que se empeñan en destrozar algo tan dulce, tan inocente. Se empeñan en hacer sufrir a sus propios hijos imponiéndoles unas rutinas absurdas, un dolor innecesario. Hay que enseñar a los niños a dormir, proclaman muy ufanos y muy llenos de razón unos cuantos majaderos supuestos "expertos en problemas de sueño infantil". No creo que haya nada que enseñarles, ellos, nuestros bebés, poseen el saber infinito.
Estamos en la era del individualismo y en lo referente a la puericultura, creemos que debemos imponer nuestros deseos al de los bebés; está primero la comodidad de los padres antes que la de los pequeños. Llamamos a sus necesidades caprichos y berrinches de niño consentido, pero, ¿cómo llamamos a nuestra propia cabezonería? Hay algunos que insisten en llamarla sentido común, buena crianza, buenos modos. En fin, una larga lista que me da dolor de cabeza. ¿Por qué no dejamos a los niños ser niños, a no sufrir, a no llorar? Pienso que es por propio egoísmo, así nosotros vivimos más tranquilos, con la conciencia limpia porque seguimos a rajatabla los mandatos del señor X. Cuánto dolor, cuanto stress les producimos sin darnos cuenta. ¿No es ya la vida lo suficientemente dura como para hacerla más y tan temprano a una criaturita? ¿Qué pretendemos enseñarles?
Dejemos a los bebés crecer en paz, yo solo aspiro a que Pablo sea feliz, que sepa disfrutar, respetar y valorar la vida. Me da igual si se toma su puré de 250 verduras, cereales enriquecidos o si sigue usando pañales con cuatro años. Quiero respetarlo y soy de la opinión de que son ellos los que tienen montones de cosas que enseñarnos, tenemos tanto que aprender de estos chiquititos pero seguimos montados en el trono, empecinados en creer que como son niños no saben nada de nada y son como tontitos. ¡Cuánto nos equivocamos!
Hace unos días estuvieron unos amigos en casa con su hijo de 15 meses, cuando se fueron yo solo tenía ganas de llorar por ese pobre niño. Creo que escuché la palabra "no" como 1560 veces, acompañada de un todo severo y una sacudida del brazo del nene por parte de sus progenitores. Su papá se empeñó en darle la merienda aún cuando el crío suplicaba por su madre, pero claro, según papá era un capricho que no pensaba tolerar, ya le iba a enseñar el a su hijo, no le iba a tomar más el pelo. Su mamá estaba muy contenta porque estaba logrando que el niño se durmiera solo sin necesidad de acariciarle la espalda (uff, claro, esa práctica es tan peligrosa que solo genera futuros criminales en serie) y solo acudía a atenderlo cuando lloraba mucho. Ahora su próxima meta es que deje los pañales para el veranos y que empiece a comer sus purés con tropezones. ¡Qué prisa, qué agobio! Por favor, que no vuelvan más, no soporto ver al niño sufrir.
Otra cosa, si yo no digo nada de su forma de criar su hijo, ¿por qué este tipo de gente se permite el lujo de criticarla a una? Que si el niño con siete meses y aún no toma nada más que pecho, si solo se duerme en brazos, si duerme en la cama con los papás y saben de casos que los niños no quieren dormir salir de ella en años (¿he dicho yo que lo quiera echar de mi lado?) Me parecen unos padres totalmente fascistas y para remate creen que los bebotes son animales sin domesticar, sin comentarios.