9 de enero de 2008

Con el nuevo año


Con el nuevo año también entran aires frescos, savia nueva para mis doloridos huesos y mi alma quebrada. Dejo atrás muchas inquietudes y zozobras y aunque me haya costado, creo que he entrado en total sintonía con mi bebé. Nadie como yo, aunque muchos se empeñen en pensar lo contrario, conoce a Pablo. Con solo una mirada me basta para saber qué pasa por su pequeña cabecita, sé cuándo está listo para caer entre mis brazos en el sueño más profundo, cuando lo he excitado demasiado, cuando quiere su teta... Mi amor, mi dulce amor, ahora duermes como un angelito sin voz, tu primer catarro te la ha robado y tengo que afinar mucho el oído si quiero escucharte, saber que has vuelto de ahí donde el sueño te lleva.
Con el año nuevo se afianza mi fuerza, mi voz se impone a poquito sobre los que se empeñan en usurparme mi papel como madre. Soy la madre, tengo mis responsabilidades, mis deberes y derechos y sobre todo mi propia idea de la crianza de mi hijo. Ser inocente, bendito cielo.
Con el nuevo año dejo atrás lentamente mis tristezas y si no las dejo al menos las tengo un poco más tapadas. Comprendo que atravieso una etapa fundamental, una crisis vital como lo nombra Gutman, por ello, por todo lo que sé, tengo ánimo y templanza para seguir adelante sin pedir nada a cambio. Mi vida, mi cielo, estrella de mis días.
Con el año nuevo mantengo ese cansancio infinito, ese deseo de dormir aunque sean tres horas seguidas. Un cansancio que se me cuela a veces en el alma y el corazón. Un cansancio que solo se cura con amor y más amor.
El nuevo año también nos ha traido un catarro para Pablo, me enfado y pienso "pecho y más pecho y se me pone malito" Quizás si no lo tomará estaría peor, con más mocos, con más tos y con menos corazón.

1 comentario:

Porelchocolate dijo...

que emoción tu blog! primero esa foto maravillosa con el mar, y depsués este post tan claro sobre las sensaciones de ser mamá! me llegó al alma!
te sigo leyendo!!!!