24 de diciembre de 2007

Otra vez es Navidad


El año anterior tuve el propósito de comenzar un blog relacionado con el embarazo de Pablo, pero, siendo sincera, me daba mucha pereza devanarme los sesos pensando en qué decir. Justo ahora, cuando menos tiempo tengo, es cuando me decido a compartir cosas, en especial mi vivencia de la maternidad, que es lo que ocupa mis días y, sobre todo, mis noches.
Aprovecho sus siestas para escribir, dormir (bendito sueño) o simplemente no hacer nada, desconectar.
Y sí, otra vez es Navidad, pero para mí, que todos mis días son tan iguales porque hay un bebé maravilloso que me marca las horas con una rotundidad apabullante, no significa nada. La compra de regalos ya está hecha, pero a la carrera, casi sin la ilusión de otros años, simplemente porque no he tenido esa posibilidad de dedicar tiempo callejeando, ojeando y husmeando hasta encontrar el regalo perfecto para esa persona especial. Con Pablo ha comenzado otra etapa en mi vida, mi existencia es una locura, un no saber cuándo vas a tener un momento para tí misma, y a la vez me encuentro pausada, como poseedora de una sabiduría infinita, conectada con mi bebé (me ha costado seis meses, pero lo he logrado)
Este año no habrá nada de trasnochar ni quedarse en el sofá charlando con la familia hasta el alba, al contrario, habrá sueño apresurado, estado de alerta, ligeros sollozos hasta que mi niño encuentra el pecho que le corresponde y calma su hambre o simplemente encuentra su lugar en el mundo, consolado por su mamá.
Este blog está dedicado a todas las madres a las que no les importa aparcar su "otra vida" y dedicar su VIDA a sus pequeños, sin prisas, sin remordimientos, sin culpas, sin reproches. También para el resto de mamás que aman a sus pequeños pero no puedo o simplemente no quieren pasar con ellos el tiempo que necesitan. Me considero una auténtica afortunada por llevar seis meses sin separame de mi hijo, por decisión propia y ajena, afortunada por no tener que salir a esa jungla salvaje para ganar un sustento, afortunada por disfrutar dándole de mamar sin preocupaciones y con la satisfacción de saber que él tiene todo lo que necesita por mi parte. Hay momento malos, no hay motivo para ocultarlo, pero ser madre es vivir y la vida también tiene su lado amargo.

No hay comentarios: