14 de enero de 2008

El triángulo de las Bermudas



Cuando nace un hijo también nacen una serie de relaciones, la madre respecto al bebé, la madre respecto al papá, el papá respecto al bebé. No siempre es fácil encajar todos esos cambios, a unas personas nos cuesta más que otras. A veces, simplemente basta con que el tiempo pase para que cada uno encuentro su sitio y esté cómodo con su nuevo papel. La madre lo tiene más fácil, creo yo, ella sabe que su papel es estar junto al bebé, darle calor, contacto, intentar recrear el estado de bienestar que tenía dentro de la barriga. Si le da el pecho, siempre será la primera opción a la hora de intentar calmar al bebé. Pero, ¿qué pasa cuando es padre se siente desplazado, cuando siente que no tiene nada que ofrecer a esa pequeña personita? Tiene que ser duro, requiere un grado de madurez que no todos poseen. Creen que la teta tiene capitalizada a su mujer y a su hijo y piensa "vamos a probar otra cosa, no puede tener hambre, acaba de mamar" No sé cómo se podría solucionar esto para que la mujer no se sintiera culpable cada vez que quiere ofrcer su pecho al bebé, porque es eso, muchas veces nos sentimos obligadas a dar explicaciones, a justificarnos, nos avergonzamos cada vez que sacamos un pecho a pasear. Hemos perdido toda la seguridad en nosotras mismas y en nuestras capacidades. No deberíamos tener que dar explicaciones pero la crianza también es cosa de dos. ¡Qué duro, qué arduo cuando los papás no comparten criterios a la hora de criar los hijos! Uno no quiere que su hijo llore, el otro no ve que sea un problema. Quizás se podría llegar a un consenso entre ambos, los adultos tenemos capacidad de diálogo o ¿no? Lo que sea para que el bebé no sufra. También se le puede pedir que recabe información, que lea, que investigue, que se forme una opinión teniendo todos los datos en la manos. El hecho de que todo el mundo haga lo mismo no significa que estén haciendo lo correcto. Se deja a los niños llorar, no se les acuna, no se les cuida por una cuestión de puro egoísmo, atender a un llanto, dormir al bebé significa ceder parte de nuestro tiempo que no siempre estamos dispuestos a dar. Hay tantos métodos para hacer dormir, comer, etc a los niños simplemente para hacer más fácil la vida a los padres, pero, ¿qué ocurre con los pequeños? A nosotros, como adultos, no nos gusta que ignoren nuestros sentimientos, que nos dejen de lado, entonces, ¿por qué un niño debería ser menos? Ellos precisamente son los que más necesitan nuestro amor, comprensión y sobre todo respeto.
Ninguna madre debería sentirse presionada por amar a sus hijos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola en el post anterior te contesté acxerca delñ foro de lactancia prolongada,un cariño Marcela

Porelchocolate dijo...

me senti totalemente identificada!